el tapiz
Las familias son un tapiz.
Un tejido artesanal. Lento. Repleto de vericuetos.
De hilos que se cortan y madejas que remiendan.
Son la extensión de cada puntada.
Habrá huecos si, de hilos que no estuvieron justo en ese momento. Pero que con el tiempo aparecen. Se hacen costura. Se hilvanan.
La magia sabia del Artesano.
Ah porque el tapiz es complejo y difícil.
Cual trabajo de costura cada una va sumando a la longitud de ese cuadro ecléctico y original que es la familia extensa.
Algunos detalles no están bien unidos no, algunas puntadas se escapan y no se bordan caminos de reencuentro.
Y algunos son espejos. Tapices pequeños que van de la mano codo a codo compañía y trayecto común.
Cortar los hilos, reparar, admirar de lejos la extensión y saber elegir que puntada seguir y cual definitivamente no.
Porque el tapiz de lo grande a veces carga ese pasado que allí queda. Y que ha nacido para repensarse. Para sanar.
Habrá hilos para coser heridas. Y para cerrar vínculos.
Y por detrás se ve esta batalla que da cada uno para sostener la belleza de lo que vemos. Por detrás vemos esa puntada mágica que de cortarse, el Costurero se ocupará de reparar si esa gracia hiciera falta. Vemos quienes son los que se ocupan de ser nudo y conexión. Vemos los hilos sueltos...y también los que vienen de fuera. Esos que uno elige en comunión amical y se suman al baile artesanal cual hermanos.
Cuando yo aprendí a bordar, mi maestra me dijo que los bordados bien hechos no son los prolijos de ver de frente, sino por detrás.
Yo creo que jamás pude hacer puntadas infinitas sin equivoco. Sin volver, sacar, volver a hilar.
Aparecieron hilos nuevos. Otros nunca se fueron y son la base de los colores que mezclo y elijo.
Me vinieron en gracia agujas nuevas, telas con más espacio y expectantes de que se trace una trama nueva...
En esa tarea ancestral de bordar, me imagino, las familias son esos tapices magníficos que cuelgan cual obras de arte. Porque eso son.
Trabajo artesanal, puntada, belleza, paciencia, reparación. A veces uno abandona la pieza solo para contemplar en silencio, de la mano y tomar coraje para seguir adelante.
A veces cortamos y decidimos que ese patrón y color no era.
A veces reforzamos la puntada de un rito, de alguna tradición...de la herencia.
Las familias son tapices, llenos de historia silenciosa dispuesta a comprenderse para los que quieren ver por detrás y no sólo lo que está colgado.
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