Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2024

somos una isla

Como hace un tiempo Un tiempo fugaz que se me escurrió sin previo aviso. Ese tiempo que te dicen que se iba veloz y así fue. Me vi. Nos vi.  Somos una isla dije. Somos una isla en transformación.  A veces estamos en tormenta, a veces la luna no sale a cantar sus poemas nocturnales.  A veces el sol solo quiere flotar sin luz ni calor. Somos una isla. Poblamos nuestros ojos. Esas pequeñas pupilas de tus ojos de duende del bosque. Esas pestañas cosquillas al cielo. Habitantes de nuestras tardes erráticas y eclécticas.  Somos la isla del encuentro y el desencuentro. Del amor que se renueva en el mismo instante fugaz en el que pareció irse. La isla del abandono en el otro. Somos una isla. Aprendo tu lenguaje primitivo y te enseño con cautela de qué va el universo. Nuestro universo.  La isla donde el asombro me da una nueva oportunidad de amor y contemplación. Hoy, pequeña isla. Refugio. Nos miro de lejos. Isla en soledad.  Porque incomprensión.  Porque al c...

20 de mayo. celebración

Innauguro este pendiente en mi vida erratica de pensamientos.  Acumuladas reflexiones de celular. ¿Y si las junto y son mi bitácora?  Y como mi propia existencia es un péndulo entre el tiempo y el espacio, la historia, el calendario. Hoy es 20 de mayo.  La vuelta al sol que celebrariamos con mamá.  Entonces más que de madre, mis pensamientos son de hija. De ese título que por orgullo escondo porque me hace vulnerable. Pero que fortuna haber sido hija. Que precioso tesoro poder correr a tus brazos mamá.  El sábado, tarsicio y yo pisamos las hojas de otoño. A tu abuela no le hubiera gustado le dije, porque decía que había sabe Dios qué debajo. Me reí. Citando a su abuela celestial.  A la que solo conoce por lo profundo de mis ojos y ojeras. A la que conoce cuando me río y soy el eco de su risa. Tanto que a mi misma me duele que se parezca. A la que conoce por su nombre. Porque Tarsicio llegó a mi corazón gracias a la laboriosa tarea de fe de mi mamá.  La...

El desmadre

Acerca de este espacio, una pequeña bio. Soy madre. Mi vida es una continua pendiente, y un ascenso.  Es una diaria volcánica. Totalmente fuera de mi control. O de mi antiguo control. A veces realmente  no tengo control alguno. Me pregunté si hacía falta romantizar y dejarle a nuestros hijos una épica de su vida.  De sus hitos. Sonrisa social. Dientes. Babas. Gateos. Pasos. Palabras. Pero sucede que la maternidad no son hitos. Los canónicos eventos que me hacen llorar carecen del valor tradicional del hito. La narración de mi voz interna es otra.  No hay lado a, ni b. No hay rosa. Se trata de mi versión desordenada, caótica y bastante mediocre de la maternidad. Y mi hijo. Como 'las aventuras de la atolondrada y su hijo'  O bueno, las aventuras de aprender. De equivocarse. De pensar, de escribir poemas, de sentir que no hay poema, de reír, de gritar. De esconderme para llorar (hoy me paso esto cursiosamente) De pedirle perdón a un niño y desear profundamente que ...