El desmadre

Acerca de este espacio, una pequeña bio.

Soy madre. Mi vida es una continua pendiente, y un ascenso. 

Es una diaria volcánica. Totalmente fuera de mi control. O de mi antiguo control. A veces realmente  no tengo control alguno.

Me pregunté si hacía falta romantizar y dejarle a nuestros hijos una épica de su vida. 

De sus hitos. Sonrisa social. Dientes. Babas. Gateos. Pasos. Palabras.

Pero sucede que la maternidad no son hitos.

Los canónicos eventos que me hacen llorar carecen del valor tradicional del hito.

La narración de mi voz interna es otra. 

No hay lado a, ni b.

No hay rosa.

Se trata de mi versión desordenada, caótica y bastante mediocre de la maternidad.

Y mi hijo.

Como 'las aventuras de la atolondrada y su hijo' 

O bueno, las aventuras de aprender. De equivocarse. De pensar, de escribir poemas, de sentir que no hay poema, de reír, de gritar. De esconderme para llorar (hoy me paso esto cursiosamente)

De pedirle perdón a un niño y desear profundamente que más que nadie en el mundo el te perdone. 

De mirar a tu hijo a los ojos y encontrarte protegida.

¿De que va el desmadre?

De ser madre. A conciencia. De lleno en la experiencia sin grises.

Y con poesía claro.

Si no, no vale la pena el relato.


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