Lucero

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. (Juan 1, 1-18)


Ser, en su misteriosa entidad, existir.
Desde ese principio.
Desde ese suspiro del que fuimos cocreadores.
Del diminuto y magnánimo momento en el que la donación del amor dejó de ser individuo y se volvió regalo y generosidad.
Y allí habitó lo eterno.
En la oscuridad de tu pequeño hogar, te nombramos.
Por que nuestra pequeñez no comprende de lo eterno.
Por que ser. Implica nombrarse.
En el fondo de nuestras corazonadas esperamos un palpito
Una intuición. De brujas
En el cielo, cuando caía la noche y nos caía también la pena penumbra
El duelo dolor
Elevamos nuestra plegaria pidiendo luz
Lucero
Pequeña estrella 
Lucecita celestial
Bebito de luz

Hola Lucero, papá, mamá, el niño sol y fidel te vamos a buscar en cada caer de la noche y en cada amanecer para recordarnos que el amor es inmenso y que estamos de paso para pregonarlo.


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